Llamadas Perdidas


Hace tiempo que no escribo en mi querido blog. Por suerte, la cantidad de lectores diarios no ha disminuido lo que me ha motivado a redactar nuevamente algunas de mis experiencias recientes y pasadas.

El trabajo, extiéndase la oficina, es un lugar donde uno va para cumplir un objetivo, una función y un desafío. Para quienes tenemos la misión de tomar las riendas de una empresa, trabajar no solo radica en el hecho de estar dentro de un espacio delimitado por ocho horas y luego volver a casa como si nada de lo hecho previamente valiera la pena recordar. Tener un cargo de relevancia realmente lo tiene a uno ocupado desde el momento mismo en que uno despierta hasta el momento final en el que uno cierra los ojos para descansar.

Por suerte, gracias a la naturaleza, las mujeres complementan los espacios fríos de una oficina con sus delicadas figuras y ademanes. En donde laboro, la mayoría de chicas son tan hermosas: todas delgaditas, lindas ellas bien maquilladas vistiendo sastres que van perfectamente ceñidos a sus bien formados cuerpos, el murmullo de sus voces pareciera como si todas ellas compartieran secretos irrevelables.

Aproximacion de AndreaAsí, conocí a una chica preciosa que es la secretaria de Miguel, uno de mis amigos de universidad y que ahora ocupa la gerencia de marketing de la compañía. Andrea, rubia, 1.70, ojos verdes y tez blanca, pertenece a ese grupo que pretende ascender un escalón mas dentro de la sociedad. Estudio secretariado, obvio, y por las tardes se empeñaba en obtener otro titulo mas pero en un grado académico superior. Le iba bien a Andrea: tenía amigos, tenía belleza, tenía empleo. Todo lo que cualquier mujer normal desearía tener.

Desde que ella entro a trabajar en la oficina a mediados de 2008, todo el mundo sentía carino y bastante aprecio por esta chica tan hermosa y tan bien instruida. Nunca me anime realmente a querer ser su amigo, simplemente teníamos contacto cotidiano porque era la secretaria de mi amigo con la que tenia que hablar de vez en cuando.

Cierto día que salgo tarde, me anime por ir a comer algo en cualquier lugar apetecible. Voy manejando por el ovalo Gutiérrez, paso la avenida Espinar y, casi llegando a la esquina donde esta la sede de la UE, veo caminando a Andrea desplazándose lentamente como quien disfruta del bullicio y luces de la calle. Me acerco despacio llevando el carro cerca de la acera, toco el claxon y le digo Hola Andrea, quieres que te jale por ahí?. Ella no me reconoce al instante así que dudo un poco hasta que finalmente vio bien mi rostro y acepto con agrado mi generosa proposición.

Conversamos mucho en el carro. Me entere más de ella y de lo que aspiraba ser. Me contó sobre su familia, sobre sus experiencias en el colegio, el instituto, la universidad, me contó de su hijo: Gabriel, de sus experiencias con hombres, etc. Yo no tenía la intención de hacer nada con ella mas que simplemente querer acercarla hacia donde se dirigía. Afortunadamente, para mi, ella no resultaba ser una cabeza hueca wannabe como esas “pitucas” misias, de cabello rubio mal tenido que se juran divinas cuando realmente su máxima función durante el día es el servir el café para el jefe.

La plática fue bastante interesante y me gusto la forma como ella confiaba en mi gran parte de sus secretos íntimos sin que yo le preguntase o le diera la suficiente confianza como para que lo hiciera. Esto sucede cuando las personas no tienen a alguien con quien conversar en general sobre ciertos temas privados.

Al día siguiente, ella se acerco a mi oficina para saludarme y saber como estaba. Me agradeció por el gesto tan tierno que tuve de llevarla cerca de su casa y me dijo que le caí bien. Yo le conteste favorablemente con halagos y agradecimientos sinceros. Quedamos entonces en almorzar juntos a la hora del break.

Y así empecé a tener contacto frecuente con Andrea.

Sentí por ella cierto gusto que me llevaba a querer saber lo que hacia durante el día. La llevaba a su casa, la recogía del gimnasio, íbamos al cine de vez en cuando, salíamos a comer o a bailar, etc. Empezaba a sentirme ligado a ella y creo que ella también lo sentía así.

Un jueves, ella me propone salir para el día siguiente e ir a una discoteca que estaba de moda. Le dije que iría pero que no bailaría porque realmente detesto hacerlo. Acepto de buena gana mi petición y me dijo que No hay problema cariño.

Pasamos una noche agradable. Nos fuimos a cenar y luego a bailar tal como ella lo había planeado. Salimos como a la 1am y nos animamos a ir a un barcito que queda muy cerca de Larcomar. Pedí para ella el típico trago que emborracha a cualquier mujer que no esta acostumbrada a tomar bebidas fuertes y, mientras acortaba el dialogo para que ella bebiera mas, al cabo de una hora ya estábamos ambos perfectamente empilados para avanzar a la siguiente escena.

Llegamos a un hotel que quedaba cerca y no se veía tan mal. Pague por la habitación y la lleve en brazos hasta la puerta. Realmente estaba mal pero veía en su rostro cierto halo de felicidad, quizás había pasado mucho tiempo desde la ultima vez que alguien la tentaba y la tocaba de la forma como yo lo hacia.

No fuimos tímidos. De entrada ella estaba muy excitada y con un deseo febril de querer sentir mi cuerpo y tocar la protuberancia rígida que emergía de mi pantalón. Metiendo su mano por la bragueta, saca mi pene y empieza a sobar la puntita. Moja la yema de sus dedos con mi semen y empieza a saborearlo. Sentía el calor de su aliento cuando engullía la cabeza de mi falo dentro de su boca. Era tosca para chupar pero la forma como lo hacia me transmitía la seguridad de una mujer que sabia muy bien el arte del felatio.

Le quite la ropa rápidamente y le abrí las piernas para mirar su conchita rasurada. La tenia perfectamente bien afeitada pero con un diseño simpático: tenia un corazón y una pequeña flecha que apuntaba hacia abajo. Detallista resulto ser Andrea

Empecé a chupar su sexo. Andrea se estremecía de placer. Le lamía y estiraba sus labios a la vez que ella se acariciaba los senos duros de excitación. Me levanto y empiezo a sobar mi pene sobre su concha, me protejo y empiezo a reventarla por adelante hasta que ella empezó a empujarme de la cintura para no apretarla tanto por mis embates.

La volteo y le abro el culo. Ella, boca abajo, empieza a gemir. Le abro las nalgas y empiezo a tocarle el ano. Al principio me rechaza pero, como debe de ser, no me importaba cuales eran sus preferencias. Me agacho y empiezo a lamerle el culo y a saborear su entrepierna como un extraviado que agota la ultima reserva de agua en el desierto.

Andrea estaba a mil. Me lo hacia sentir al besarme y al morderme el pecho. A la putita solo le gustaba el misionero y durante todo el acto, le di de la misma manera.

Algo faltaba para sentirme yo bien con lo que hacia. Quería darle por atrás pero al parecer era un poco narrow por ahí. Levanto sus piernas y las pongo sobre mis hombros, me acerco hacia ella para besarla y empiezo a jugar con la cabecita de mi pene sobre su culo, me dice Dorian por ahí no, le contesto Andrea prueba un poco, te va a gustar, me mira a los ojos como quien asiente entonces me decido a meterle la pinga por donde mas me gusta. Ella gime, se queja, abre mas sus ojos y su boca y me dice Dorian no! me duele! a medio camino me detengo y le contesto No te muevas, trata de sentirme. Nos quedamos ahí sin yo avanzar y ella sin moverse. Le digo Juega con tu culo amorcito, abre y cierra pero trata de sentir. Obedeció y empezó a abrir y a cerrar su culo apretando mi pene e hinchándolo más y más por la presión y fricción. Por la pose, los movimientos hacían que la sensación que ella percibía por atrás rozara interiormente con su sexo. Le empezó a gustar y yo aproveche para masajear su clítoris con mi pulgar. Ya le habian dado por atras en alguna oportunidad solo que la experiencia de entonces no le resulto muy gratificante.

Cansada por la nueva experiencia, se acurruca a mi lado y me pide que durmamos. Yo le digo que todavía no me había venido y me dice papi vente en mis nalgas. Ni hablar que me iba a venir ahí así que me monte sobre ella hasta venirme en sus tetas. Fingía ella cierto placer por lo que hice pero da igual al final contemplar mi semen sobre su pecho y hacerle probar un poquito me agradaba.

Me tendí a su lado y me quede privado. Estaba muerto. A las 12m me despierta el sonido de la ducha y una voz quejumbrosa murmuraba Dios mis papas me van a matar, deje a mi hijo con ellos y no le he preparado el desayuno!… Le pido que se calme, que la iba a dejar en su casa pero me responde claro es fácil para ti!, tu no tienes hijos a quienes criar!.

Calmadamente le respondo No es mi culpa que tu maternidad te haga infeliz.

Me quede tirado en la cama viendo el espectáculo de verla a ella toda apresurada por arreglarse e ir a su casa lo más pronto posible. Me bañe después solo por joder y nos fuimos del hotel como a la 1:30pm. En el carro, Andrea prende su celular y se percata que tenia 10 mensajes de voz! Ah los padres… le digo en tono burlón.

Cuando la deje en su casa, ya no sentía nada por ella. Había perdido el interés, no porque fuera madre sino que si no era capaz de planear bien sus salidas entonces seria muy incapaz para organizar bien lo que ella quería realmente obtener en la vida.

Para el lunes, ella me llama a mi celular y me pregunta si todo estaba bien; le contesto diciendo que si Andrea todo esta bien, no te preocupes…

Mientras conversaba con Miguel a la hora de almuerzo en un restaurante, este comete el desliz de decirme Adivina Dorian a quien me estoy afanando?: Estoy saliendo con Andrea, mi secretaria.

En ese momento me di cuenta de quien eran esas llamadas perdidas.


6 comentarios en “Llamadas Perdidas

  1. Hola!! un placer encontrar tu blog, está estupendo, además es la primera vez que leo el relato erótico de un hombre, jaja, me ha gustado mucho, tienes buena pluma.
    Yo estoy empezando, poco a poco caliento motores, pero aún me cuesta dar detalles, de ti puedo aprender mucho.
    Me verás muchas mas veces por aquí.
    Un saludo

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